Acuerdos de Paz en Guatemala, una experiencia para America Latina

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Frase de reflexión: “La historia se repite. Ese es uno de los errores de la historia” Charles Darwin

Por José Daniel Rodríguez

El alcance y libertad de expresión que permiten las redes sociales para comunicarse de forma inmediata es innegable, quedó demostrado con un tweet del ex presidente Álvaro Uribe publicado el 14 de junio del 2, 014 en su cuenta y que causó gran revuelo en nuestro país:

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Derivado de este comentario, he notado que a los “columnistas”, “analistas” y “activistas” de izquierda les causó mucha molestia que se ponga el tema de los “acuerdos de paz” nuevamente en la opinión pública; saben que las condiciones en las que se negociaron fueron favorables totalmente para ellos en detrimento del Estado de Guatemala, que a todas luces cometió graves errores y diversas ilegalidades principalmente de fondo, aunque también de forma, que voy a analizar en otra oportunidad. Por ahora una palabra es la que viene a mi mente: ILEGÍTIMOS.

La “Carta a los Colombianos” a la que hace referencia el ex presidente Uribe, fue publicada el 4 de junio por el columnista del diario digital Opinión Pi, Fernando García Molina, de la cual extraigo la parte fundamental para entender el contexto general:

Carta a los colombianos

Fecha de Publicación: 04/06/2014 

Fernando García Molina 

“En enero de 1996 asumió la presidencia de Guatemala Álvaro Arzú, quien consideraba que firmar la paz le daría un sitio privilegiado en la historia. Puso a cargo del proceso, a un reconocido exguerrillero quien concluyó exitosamente la misión asignada. Antes de un año, se firmaban los Acuerdos de una Paz Firme y Duradera. Estos se basaban en un documento preparado por la ONU, con el cual esa organización buscaba “arreglar” el país. Se firmó la paz, terminó la guerra… pero nunca hubo paz. El experimento de la ONU había fracasado, y es sobre ese mismo documento que se podría estar basando la búsqueda de paz en Colombia.”

“Igual que ahora en Colombia, entonces en Guatemala, nadie quería que siguieran los enfrentamientos, las muertes…”

“Muy pocas voces se alzaron en contra de tales acuerdos de paz. Argumentaban los inconformes que el Estado de Guatemala no debía negociar con delincuentes. Que su obligación constitucional era someterlos al orden e imponer la ley en todo el territorio nacional. Que tales acuerdos serían espurios ¡Ojalá los hubiéramos escuchado! Una serie de razonamientos jurídicos convergía en que la paz debía alcanzada dentro del Estado de Derecho y no mediante una negociación indigna. Había que conseguir la rendición de los subversivos, hacerlos entregar las armas y someterlos a los tribunales.”

“¿En qué momento los criminales se volvieron héroes y convirtieron a los miembros del ejército, que los había derrotado, en villanos y asesinos? ¿Cómo es que ahora los exguerrilleros buscan someter a juicio a esos militares? ¿Cómo fue que menos de dos mil guerrilleros derrotados, solo tres años después terminaron manejando el país y copando sus instituciones?.”[1]

Recientemente se conocieron los resultados electorales de la segunda vuelta en Colombia con la reelección del presidente Juan Manuel Santos. Ya que democráticamente eligieron el camino de las FARC, me permito sugerirles que dejen un tema perfectamente claro para sentar al menos un ladrillo como base fundamental de la tan anhelada Paz que buscan. Específicamente me refiero a las responsabilidades penales derivadas del Conflicto Armado, para lo que tienen dos caminos:

a) Amnistía total para todos, sin privilegios, ni trampas, ni injerencia extranjera. Perdón y reconciliación.

b) Se juzga a todos por igual, individualmente de acuerdo a sus responsabilidades y respetando el debido proceso y garantías constitucionales. Juicio justo.

He tenido acceso a los discursos de Juan Manuel Santos y sus concesiones en las negociaciones de paz que se llevan a cabo en Cuba, lamentablemente el único escenario posible es que van a firmar una Paz que más parece rendición: traidora, llena de privilegios y cláusulas ocultas. El Estado colombiano tendrá que “resarcir” a los guerrilleros terroristas por no permitir que cometieran sus crímenes, por actuar de acuerdo al mandato constitucional…. El mismo camino de Guatemala, pero con la diferencia que están pactando con una organización subversiva mucho más numerosa y más organizada.

Cuando perciban el acoso de las ONG’s radicales y asalten las instituciones, cuando  llegue el financiamiento noruego, sueco u holandés para nutrir los bolsillos de activistas vividores del Conflicto o logre la guerrilla terrorista apoderarse de la presidencia, se acordarán de ese Twitt de Uribe y será demasiado tarde:

“Miren lo que está sufriendo Guatemala por una Paz mal hecha”.

[1]http://opinionpi.com/detalle_articulo.php?id=336

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