Colombia es hoy un ejemplo que Guatemala puede seguir en busca de la Paz

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¿Está usted de acuerdo con declarar nulos y lesivos para el Estado los Acuerdos de Paz firmados por la guerrilla y el gobierno en 1,996; y derogar todas las leyes conexas, exigir el reembolso inmediato de los resarcimientos pagados para ser usados en beneficio de los guatemaltecos? ¿Sí o No?

Por José Daniel Rodríguez

Los ciudadanos colombianos le dieron la espalda a los acuerdos de paz negociados en Cuba entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla narcoterrorista de las FARC, bajo la tutela y directrices del actual dictador Raúl Castro quien se aseguró que fueran a todas luces beneficiosos para los subversivos.

Los resultados del plebiscito desarrollado el pasado 2 de octubre no sólo le quitan de tajo la legitimidad a las concesiones tan generosas –por decirlo de alguna manera- otorgadas a los terroristas, sino que obligan a revisar todo el proceso para generar unos nuevos acuerdos en los que se sienten las bases de una verdadera paz firme y duradera.

Aunque hoy los militantes guerrilleros y sus simpatizantes nacionales y extranjeros, se pretenden hacer pasar como “víctimas” del “malvado” ejército colombiano que los combatió de acuerdo a su mandato constitucional, debemos tener claro que para nada son lo que quieren aparentar. Ellos mismos –al igual que en Guatemala y en otros países- provocaron ese conflicto armado de casi medio siglo en un esfuerzo por tomar el poder por la fuerza e imponer un sistema totalitario marxista. Votar NO, significa que los ciudadanos no aceptan esas negociaciones, ni mucho menos garantizarles impunidad a los militantes de las FARC; significa también que están de acuerdo con la Paz, pero no de la forma como pretenden algunos, porque al igual que en Guatemala, sólo será la semilla de una nueva forma de conflicto ideológico enmarcado en las estrategias de la guerra de 4ª. Generación, es decir, llevarlo al plano político/jurídico para vengarse, para generar más odio y división entre hermanos.

Hace un par de años, el expresidente Álvaro Uribe publicó un tweet que causó escozor en los sectores más retrógrados de la izquierda radical en nuestro país: “Miren lo que está sufriendo Guatemala por una Paz mal hecha”. A algunos analistas, periodistas e “intelectuales” que aún tienen los sueños de dictadura del proletariado en sus mentes, no les gustó para nada ese comentario porque significa reevaluar las negociaciones que derivaron en unos acuerdos que hoy tienen a nuestro país sumido en una creciente conflictividad, alentada por la impunidad de la que gozan organizaciones que sólo cambiaron las banderas del EGP, PGT, ORPA y FAR, por las de “defensores” de DDHH, indigenistas, feministas o ecologistas. Pero peor aún, al ser permanentemente rechazados electoralmente por los ciudadanos –jamás han superado un miserable 3% de respaldo- estos grupúsculos recurrieron a otras estrategias para asaltar el poder, copando, gracias a presiones y financiamiento multimillonario extranjero manchado de sangre y muerte, los 3 organismos del Estado, con mayor énfasis en el Judicial porque ese ése el que les genera las posibilidades de seguir enriqueciéndose sin trabajar, producto de juicios amañados con testigos falsos, peritos sin licencia, jueces parciales y violaciones constitucionales. ¿Así, qué militar puede defenderse de los oenegeros y sus verdugos? Lo que buscan, además de dinero, es vengarse del Ejército que los combatió de frente, con honor, no como los terroristas que atacaban por la espalda y luego salían corriendo a esconderse tras mujeres, ancianos y niños a quienes usaban como escudo.

El expresidente Uribe tiene razón, la paz en Guatemala fue “mal hecha”, no debió darse concesiones a criminales, asesinos, secuestradores, extorsionistas y terroristas, porque las Fuerzas Armadas tenían el respaldo de la Constitución Política de la República de Guatemala y de los ciudadanos. Debió simplemente exigirles la rendición incondicional o atenerse a las consecuencias por atentar contra el Estado y las libertades individuales de los guatemaltecos.

Luego de analizar todo este contexto, en el que Colombia hoy le da una lección a Guatemala, propongo, haciendo uso del derecho de petición del que gozamos los ciudadanos, declarar nulos esos Acuerdos de Paz -que ya fueron rechazados anteriormente por los guatemaltecos en 1,999-, derogar todas las leyes relacionadas, revisar sentencias contra militares y que sean devueltos de inmediato los resarcimientos pagados en juicios fraudulentos.

Así, se juzgaría a los terroristas por sus crímenes y se acabaría la impunidad y poder del que gozan actualmente. ¿Está usted de acuerdo con esta propuesta?

(Imagen de portada Prensa Libre, 17 de mayo de 1,999)

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