Lo que no mata, fortalece

jung
“No te angusties, resurgirás como el águila y esta vez nadie podrá detenerte” me dijo alguien hace algunas semanas.
Hace exactamente dos meses me sucedieron cosas que nunca me imaginé. Fui traicionado por mi propia familia por intereses económicos mezquinos, también traicionado por quienes consideré amigos; personas a las que les di mi mayor esfuerzo y a quienes defendí aún poniendo en peligro mi vida me dieron la espalda cuando me vi en problemas; fui acusado y sentenciado en redes sociales por algo horrible que que no hice. Fui difamado y desprestigiado sin misericordia INJUSTAMENTE. Toqué puertas y me las cerraron en la cara, me dieron la espalda varias veces. Perdí a mi madre, sin tan siquiera poder despedirme y eso si no dejará de dolerme jamás…
Pero también debo decir -y estoy muy feliz por ello-, que he conocido quiénes realmente me aprecian, quienes me tendieron la mano justo cuando más lo necesité y sin esperar nada a cambio. No voy a mencionar nombres en esta publicación, pero muchas veces de quien más uno espera, es quien más decepciona; pero, por el contrario, de quienes menos uno espera es quien realmente se comporta como un verdadero hermano, como la familia que ya no tengo.
Como habrán notado, he iniciado ya varios proyectos de comunicación, y aunque mi idea era alejarme de política para dejar de exponerme tanto, debo reconocer que es difícil ya que me he dado a conocer sin buscarlo -y probablemente sin merecerlo- porque algunos consideran que tengo conocimientos y habilidades poco comunes, por lo que me han invitado a participar y solicitado nuevamente servicios como asesor, como analista, a lo que decidí aceptar. Por otro lado, escribir será mi pasión toda la vida y no dejaré de hacerlo nunca, por eso les comparto este agradecimiento con toda humildad.
Cada pieza va encajando en el lugar que debe estar, amo a este hermoso país, lucho para que todos tengamos Libertad, Paz y Justicia, para consolidar el sistema republicano de gobierno y construir juntos un verdadero Estado de Derecho. Hoy he decidido volver a esta batalla de las ideas, más fuerte que nunca, para decir lo que usted tal vez quiere y no se atreve o no puede decir.
Guatemala está en peligro, bajo acecho, y no podemos bajar la guardia.
NO ME CALLO, NO ME ASUSTO Y NO ME RINDO
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