Carta abierta para el comisionado Iván Velásquez (2)

velasquez

El mandato de la CICIG, se lo recuerdo, es “desmantelar cuerpos paralelos clandestinos de seguridad”

José Daniel Rodríguez

No espero respuesta a esta carta -así como tampoco lo hice en la primera que le escribí cuando propuso incrementar impuestos-, pero al ser abierta a todos los ciudadanos guatemaltecos, quiero expresar mi postura con respecto a temas que atañen a la Justicia e institucionalidad del Estado. Ejerzo libremente el derecho que me garantiza el artículo 35 constitucional, que se refiere la Libertad de Emisión del Pensamiento.

Soy un ciudadano orgullosamente guatemalteco, que veo con mucha preocupación cómo Ivàn Velásquez arropado por esos parásitos que abusivamente se autonombran “sociedad civil” progresivamente se va adjudicando ilegítimamente el mandato de instituciones como la Contraloría General de Cuentas, la SAT, el Tribunal Supremo Electoral y ahora, el colmo de la abusivez, también pretende arrojarse atribuciones de iniciativa de ley al proponer una reforma constitucional que busca crear un organismo alterno al Organismo Judicial con la fachada de “Consejo Nacional de Justicia”. ¿Integrado por quiénes?, me pregunto, ¿acaso por Hellen Mack, Juan Alberto Fuentes Knight, Mario Polanco, Daniel Pascual o algún otro de sus protegidos? Además, esta nefasta iniciativa de reforma contempla legalizar el racismo, la tortura y destruir el Principio de Igualdad establecido claramente en el artículo 4 constitucional, mediante la aplicación de una “justicia indígena” paralela arbitraria, lo que únicamente debilitará aún más el sistema judicial y sembrará la semilla de futuros conflictos étnicos.

Déjeme aclararle también que los shows mediáticos y las presentaciones en Power Point que la comisión a su cargo acostumbra hacer, podrá impresionar a algunos, pero no a mí. Los resultados son muy pobres, las acusaciones débiles al igual que la supuesta evidencia, los exmandatarios siguen teniendo privilegios y el dinero no ha sido devuelto lo que, al final, es lo más importante. Los operativos en los que ha participado la CICIG son lentos, cometiendo “errores” graves – llamémoslo así…-, como la fuga de Juan Carlos Monzón, la captura de Baldetti hasta luego de meses tras su renuncia y, la gota que derramó el vaso, las fugas de Gustavo Alejos, Erick Archila y Alejandro Sinibaldi, sindicados de millonarios negocios corruptos con el gobierno durante décadas.

Usted, señor Velásquez, al igual que sus antecesores tienen exactamente el mismo perfil y prácticamente se refugiaron en la ONU para no ser procesados por los mismos abusos y delitos: FABRICAR JUICIOS POLÍTICO-IDEOLÓGICOS CON TESTIGOS FALSOS CONTRA SUS ENEMIGOS. Debe entender que no es un procónsul, ni un virrey, mucho menos dictador de Guatemala para imponer sus caprichos y experimentos marxistoides en nuestro país. Que el Estado de Guatemala está cooptado no es tema de debate, es una verdad incuestionable, pero los actores son precisamente la Comisión que usted dirige, la embajada gringa y esos vividores que lucran de los Derechos Humanos y que le aplauden como focas, porque por fin han logrado tomar control del Estado a la fuerza, con intervención y financiamiento extranjero, luego de haber fracasado en 36 años de guerra y más rotundamente en el plano electoral.

Para finalizar señor Iván Velázquez debo dejar perfectamente claro que a su propuesta de reforma constitucional, mi respuesta es de un rotundo NO. Y como ciudadano guatemalteco, como mandante de esta República, le exijo que no se siga entrometiendo en temas que no le competen, que respete el mandato tal como se le otorgó. Por esas intromisiones es que yo defino a la CICIG como “Comisión Intrusa Contra la Institucionalidad de Guatemala”, esa es realmente la función que realiza, sin adornos, y se lo digo de frente.

“El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente” decía Lord Acton. Las recientes acciones de la CICIG la están transformando en un ejemplo de ello.